Dominancia cerebral izquierda o derecha: ¿qué revela realmente el test clásico de Betty Edwards?

En el mundo del desarrollo personal existen pocas evaluaciones tan conocidas como el test de dominancia cerebral izquierda/derecha popularizado por la profesora de arte Betty Edwards en su libro Drawing on the Right Side of the Brain. Desde su publicación en 1979, millones de personas han utilizado este enfoque para comprender mejor su forma de pensar, aprender y resolver problemas.

En nuestro Centro Evaluador aplicamos una versión basada en el modelo clásico, integrada por 35 preguntas con un sistema propio de puntuación, cuyo objetivo es ofrecer una aproximación al estilo cognitivo predominante de cada persona.

Sin embargo, es importante hacer una precisión: este instrumento debe entenderse como una herramienta de autoconocimiento y no como un diagnóstico neurocientífico. La investigación moderna ha matizado muchas de las ideas originales sobre la "dominancia" de un hemisferio cerebral.

¿Qué es el test de dominancia cerebral?

El test busca identificar cuál es el estilo de procesamiento que una persona utiliza con mayor frecuencia.

Tradicionalmente, estos estilos se describen así:

Predominio izquierdo

Las personas con una mayor preferencia por este estilo suelen sentirse cómodas con:

  • el análisis lógico;
  • los datos;
  • la organización;
  • la secuencia paso a paso;
  • la planificación;
  • las matemáticas;
  • los procedimientos estructurados.

Generalmente disfrutan resolver problemas mediante evidencia, procesos y razonamiento sistemático.

Predominio derecho

Quienes muestran una mayor inclinación hacia este estilo suelen destacar en:

  • creatividad;
  • imaginación;
  • intuición;
  • reconocimiento de patrones;
  • pensamiento visual;
  • empatía;
  • innovación.

Con frecuencia prefieren comprender el panorama completo antes de entrar en los detalles.

Integración hemisférica

Una parte importante de las personas obtiene resultados relativamente equilibrados.

Esto suele indicar facilidad para alternar entre análisis y creatividad según la situación, una característica especialmente valiosa en puestos directivos, emprendimiento y liderazgo.

¿Por qué se hizo tan famoso?

Betty Edwards observó que muchas personas afirmaban "no saber dibujar", pero descubrían una mejora notable cuando aprendían a cambiar su manera de observar.

Su hipótesis fue que el hemisferio izquierdo, orientado al lenguaje y al análisis, interfería constantemente durante el dibujo, mientras que activar procesos asociados al hemisferio derecho permitía percibir formas, espacios y proporciones con mayor precisión.

Aunque esta explicación simplificaba el funcionamiento cerebral, el método de enseñanza resultó extraordinariamente exitoso y convirtió su libro en uno de los textos de arte más vendidos del mundo.

Lo que dice hoy la neurociencia

Durante muchos años se popularizó la idea de que existen personas "de hemisferio izquierdo" y personas "de hemisferio derecho".

La evidencia científica actual muestra un panorama más complejo.

Es cierto que algunas funciones presentan una mayor especialización hemisférica. Por ejemplo, en la mayoría de las personas el lenguaje se procesa principalmente en el hemisferio izquierdo, mientras que determinados aspectos del procesamiento espacial muestran mayor participación del hemisferio derecho.

Sin embargo, estudios modernos utilizando técnicas de neuroimagen indican que la mayor parte de las tareas cotidianas involucran redes distribuidas en ambos hemisferios, que trabajan de manera coordinada mediante el cuerpo calloso.

En otras palabras:

No existe evidencia sólida de que una persona utilice casi exclusivamente un hemisferio para pensar.

Por ello, los especialistas consideran que hablar de "dominancia absoluta" resulta una simplificación excesiva.

Aun así, sí existen diferencias individuales en los estilos cognitivos, y precisamente ahí reside la utilidad práctica de este tipo de cuestionarios.

¿Por qué vale la pena realizarlo?

Aunque no mide literalmente qué hemisferio utilizas, el test ofrece una excelente oportunidad para reflexionar sobre tus preferencias cognitivas.

Muchas personas descubren que:

  • toman decisiones principalmente mediante datos;
  • otras confían primero en la intuición;
  • algunas necesitan planificar antes de actuar;
  • otras aprenden experimentando.

Conocer estas tendencias puede ayudarte a comprender por qué determinadas actividades te resultan naturales mientras otras requieren un esfuerzo considerable.

¿Qué aporta a tu vida?

El principal beneficio es el autoconocimiento.

Cuando entiendes cómo procesas la información puedes:

  • mejorar tu forma de estudiar;
  • comunicarte con mayor eficacia;
  • elegir métodos de trabajo compatibles contigo;
  • desarrollar habilidades complementarias;
  • aprovechar mejor tus fortalezas naturales.

También reduce la frustración.

Muchas personas creen que "no son creativas" cuando en realidad simplemente tienen un estilo más analítico. Otras piensan que "son desordenadas" cuando su fortaleza está en generar ideas antes que en seguir procedimientos rígidos.

Comprender estas diferencias favorece una visión más objetiva de uno mismo.

Aplicaciones en el ámbito profesional

El test puede utilizarse como una herramienta de desarrollo en procesos de:

  • liderazgo;
  • coaching;
  • orientación vocacional;
  • desarrollo organizacional;
  • capacitación;
  • integración de equipos.

Por ejemplo, un equipo formado exclusivamente por perfiles analíticos puede ejecutar proyectos con gran precisión, pero generar menos innovación.

En cambio, un grupo integrado únicamente por perfiles creativos podría producir numerosas ideas sin convertirlas fácilmente en planes de acción.

La diversidad cognitiva suele enriquecer el desempeño colectivo cuando se gestiona adecuadamente.

¿Cómo puedes utilizar tus resultados?

Después de conocer tu perfil, conviene preguntarte:

  • ¿Cómo aprendo con mayor facilidad?
  • ¿Cómo tomo decisiones importantes?
  • ¿Qué tipo de problemas disfruto resolver?
  • ¿Qué tareas me generan mayor energía?
  • ¿Qué personas complementan mejor mi forma de trabajar?

Estas preguntas permiten transformar un simple resultado en un plan de desarrollo personal.

Además, el conocimiento de tu estilo cognitivo puede ayudarte a adaptar técnicas de estudio, mejorar reuniones de trabajo, fortalecer tu liderazgo e incluso comprender mejor la manera en que otras personas piensan y actúan.

Una herramienta para conocerte, no para limitarte

Quizá la enseñanza más importante sea que ningún estilo cognitivo es superior a otro.

Los grandes científicos necesitan creatividad para formular hipótesis. Los artistas requieren pensamiento analítico para dominar su técnica. Los emprendedores exitosos combinan imaginación con ejecución disciplinada.

El verdadero objetivo de este tipo de evaluación no es colocarte una etiqueta, sino ayudarte a reconocer tus preferencias naturales para potenciar tus fortalezas y desarrollar aquellas habilidades que complementen tu perfil.

Conocerte mejor siempre será una ventaja. Y cuando comprendes cómo piensas, aprendes y tomas decisiones, también descubres nuevas formas de crecer tanto en lo personal como en lo profesional.

Dr. Miguel Avila

.¿Por qué vale la pena realizarlo?

Aunque no mide literalmente qué hemisferio utilizas, el test ofrece una excelente oportunidad para reflexionar sobre tus preferencias cognitivas.

Muchas personas descubren que:

  • toman decisiones principalmente mediante datos;
  • otras confían primero en la intuición;
  • algunas necesitan planificar antes de actuar;
  • otras aprenden experimentando.

Conocer estas tendencias puede ayudarte a comprender por qué determinadas actividades te resultan naturales mientras otras requieren un esfuerzo considerable.

¿Qué aporta a tu vida?

El principal beneficio es el autoconocimiento.

Cuando entiendes cómo procesas la información puedes:

  • mejorar tu forma de estudiar;
  • comunicarte con mayor eficacia;
  • elegir métodos de trabajo compatibles contigo;
  • desarrollar habilidades complementarias;
  • aprovechar mejor tus fortalezas naturales.

También reduce la frustración.

Muchas personas creen que "no son creativas" cuando en realidad simplemente tienen un estilo más analítico. Otras piensan que "son desordenadas" cuando su fortaleza está en generar ideas antes que en seguir procedimientos rígidos.

Comprender estas diferencias favorece una visión más objetiva de uno mismo.

Aplicaciones en el ámbito profesional

El test puede utilizarse como una herramienta de desarrollo en procesos de:

  • liderazgo;
  • coaching;
  • orientación vocacional;
  • desarrollo organizacional;
  • capacitación;
  • integración de equipos.

Por ejemplo, un equipo formado exclusivamente por perfiles analíticos puede ejecutar proyectos con gran precisión, pero generar menos innovación.

En cambio, un grupo integrado únicamente por perfiles creativos podría producir numerosas ideas sin convertirlas fácilmente en planes de acción.

La diversidad cognitiva suele enriquecer el desempeño colectivo cuando se gestiona adecuadamente.

¿Cómo puedes utilizar tus resultados?

Después de conocer tu perfil, conviene preguntarte:

  • ¿Cómo aprendo con mayor facilidad?
  • ¿Cómo tomo decisiones importantes?
  • ¿Qué tipo de problemas disfruto resolver?
  • ¿Qué tareas me generan mayor energía?
  • ¿Qué personas complementan mejor mi forma de trabajar?

Estas preguntas permiten transformar un simple resultado en un plan de desarrollo personal.

Además, el conocimiento de tu estilo cognitivo puede ayudarte a adaptar técnicas de estudio, mejorar reuniones de trabajo, fortalecer tu liderazgo e incluso comprender mejor la manera en que otras personas piensan y actúan.

Una herramienta para conocerte, no para limitarte

Quizá la enseñanza más importante sea que ningún estilo cognitivo es superior a otro.

Los grandes científicos necesitan creatividad para formular hipótesis. Los artistas requieren pensamiento analítico para dominar su técnica. Los emprendedores exitosos combinan imaginación con ejecución disciplinada.

El verdadero objetivo de este tipo de evaluación no es colocarte una etiqueta, sino ayudarte a reconocer tus preferencias naturales para potenciar tus fortalezas y desarrollar aquellas habilidades que complementen tu perfil.

Conocerte mejor siempre será una ventaja. Y cuando comprendes cómo piensas, aprendes y tomas decisiones, también descubres nuevas formas de crecer tanto en lo personal como en lo profesional.

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